Actualizado: 2026-06-19 | La información en tiempo real está sujeta a los anuncios oficiales.

La FIFA ha cerrado su investigación sobre el árbitro asistente de vídeo (VAR) del Mundial 2026 Shaun Evans, al concluir que no infringió el Código Disciplinario de la FIFA. Seguirá en su puesto y continuará desempeñando funciones de arbitraje por vídeo durante el resto de este Mundial. La polémica surgió de un gesto que algunos observadores cuestionaron por tener presuntas connotaciones de extrema derecha; tras su revisión, el Comité Disciplinario independiente de la FIFA declaró que no halló “prueba alguna de infracción del Código Disciplinario”.

Primero, para dejar claro quién es la persona implicada, ya que este punto se malinterpreta con facilidad: Shaun Evans es un árbitro australiano (que se formó en el sistema de la A-League de Australia), y en esta ocasión ejercía como árbitro asistente de vídeo (VAR / VAR de apoyo), no como árbitro principal sobre el terreno de juego. Los equipos de arbitraje por vídeo del Mundial trabajan desde un centro de retransmisión en Dallas, Estados Unidos, en lugar de arbitrar in situ en cada estadio, distinción clave que conviene tener presente cuando hablemos más adelante de los “partidos en Canadá”.

El incidente ocurrió el domingo 14 de junio, en el partido del Grupo E entre Alemania y Curazao. Ese partido se disputó en el NRG Stadium de Houston, Estados Unidos, con victoria de Alemania por 7-1; cuando la retransmisión mostró la señal del arbitraje por vídeo antes del saque inicial, se captó a Evans haciendo un gesto de “OK” invertido con la mano derecha. El gesto en sí es común en la inofensiva broma del “circle game”, pero en los últimos años también ha sido apropiado por algunos círculos de extrema derecha como símbolo de “supremacía blanca”; la Anti-Defamation League (ADL) de Estados Unidos lo añadió a su lista de símbolos de odio ya en 2019, que es precisamente donde reside la polémica.

Evans respondió públicamente y negó cualquier intención de transmitir mensaje o postura alguna. En su declaración dijo: “No hice deliberadamente ningún gesto o símbolo para transmitir mensaje, afiliación, juego o creencia algunos. La única explicación que puedo ofrecer es que fue un tic inconsciente y subconsciente, y en ese momento no era consciente de haber hecho el movimiento”. El Comité Disciplinario de la FIFA cerró el caso al no hallar pruebas de infracción, sin imponerle sanción alguna.

La polémica, sin embargo, no se ha apagado del todo. La organización antidiscriminación Fare (Football Against Racism in Europe), que mantiene una colaboración de larga data con la FIFA para vigilar las conductas discriminatorias en los partidos, había pedido antes que Evans fuera apartado de este torneo, argumentando que el gesto “se asemeja claramente al símbolo de supremacía blanca del ‘OK’ invertido usado por la extrema derecha mundial”. La FIFA acabó por mantener su decisión de conservarlo y encomendarle sus funciones, lo que deja el caso abierto al debate entre quienes sostienen posturas distintas.

Desde la perspectiva de los espectadores en Canadá, el impacto práctico de este asunto es en realidad limitado, precisamente por la diferencia de funciones mencionada antes. Los equipos de VAR trabajan todos de forma remota desde el centro de retransmisión de Dallas y no van a “arbitrar personalmente in situ en el BC Place de Vancouver ni en las sedes de Toronto”, así que imaginar a Evans como un árbitro principal que aparecería a arbitrar sobre el campo en las ciudades sede de Canadá es un malentendido común. Si te interesa la composición arbitral real de un partido concreto (la lista del árbitro principal y los árbitros asistentes), debes guiarte igualmente por la lista oficial de árbitros que la FIFA publica antes del partido.

Para los aficionados canadienses que siguen el torneo por televisión o streaming, este dictamen no tiene impacto directo en el propio contenido de la retransmisión; para las opciones de visionado, puedes consultar la guía de plataformas de retransmisión en Canadá de este sitio. Lo que merece más atención son las consecuencias posteriores: la declaración oficial de la FIFA no divulgó públicamente el contexto completo ni los detalles en vídeo del gesto, y la mayor parte de la información externa procede de los reportajes de los medios; aunque el caso se ha cerrado, si aún queda margen para reabrir el procedimiento en caso de que surjan nuevas pruebas es algo que también espera una mayor aclaración por parte de la FIFA. La observación de este editor es que las polémicas relacionadas con la interpretación de símbolos suelen ser muy difíciles de llevar a una conclusión que satisfaga a todos, y las reacciones de las distintas partes probablemente continuarán durante algún tiempo.


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